Miedo al sexo
Todos sabemos que el sexo es o debería ser una experiencia placentera y fascinante. Entonces ¿cómo es posible que algunas personas perfectamente saludables sientan miedo al sexo y clausuren su vida sexual?
Para introducirnos en el tema de un modo didáctico hablaremos del miedo al sexo en dos niveles de acuerdo a su intensidad, pueden ser conscientes e inconscientes: Miedo racional (menor intensidad) o el miedo irracional (mayor intensidad).
1. Miedo racional : es un miedo más light, superficial, más suave, de menor intensidad y que está relacionado con algunos temores e inseguridades propias de los seres humano.
Algunos de los motivos son: Falta de información, inexperiencia, no están satisfechos con su físico, temor al fracaso, a lo nuevo, no permitirse placer o bien leves sentimientos de culpa, entre otros menos comunes.
2. Miedo irracional o de mayor intensidad : es un miedo profundo, excesivo, persistente, totalmente irracional con un deseo compulsivo de evitar sensaciones o experiencias sexuales. Constituyen una verdadera pesadilla y se denominan fobias sexuales. Estas son consideradas como tal cuando persisten por un periodo mayor a 6 meses, volviéndose crónicas y constituyen una aversión recurrente hacia el sexo y una evitación parcial o total de los contactos sexuales genitales con la pareja.
Algunos de los motivos son: Malas experiencias como una violación o alguna otra experiencia traumática, ignorancia, insatisfacción con el tamaño de sus genitales, educación restrictiva (ya sea moral o religiosa), falsas creencias (a nivel inconsciente que el sexo es sucio, pecaminoso, etc.), sentimientos profundos de culpa, abuso sexual infantil, trastornos de la personalidad o modelos paternos inadecuados.
Cabe aclarar que el motivo o la causa del miedo al sexo, ya sea en un nivel profundo o superficial, es de origen psicológico en el 95% de los casos.
Miedos más frecuentes:
· Miedo a la penetración (en la mujer a ser penetrada y en el hombre a penetrar)
· A tocar o acariciar el cuerpo (especialmente pechos, pezones, muslos y genitales).
- A mirar los genitales (propios o los del compañero/a).
- Miedo a la desnudez.
· Miedo a contraer una enfermedad de transmisión sexual (sida, herpes).
- Al sexo orar genital (dar o recibir)
- Miedo al fracaso sexual (pánico de desempeño).
- Miedo a la excitación sexual.
- Al embarazo no deseado
- Al abandono tras la relación sexual
- El asco del semen o al pene de su compañero
· A ser tildado de promiscuo.
- A no agradarle al compañero.
· A no lograr una erección (temor que rara vez se atreven a confesar)
- A la pérdida del control al aproximarse al orgasmo.
- Al beso profundo.
- A la masturbación
- A las secreciones y olores genitales.
Las buenas noticias: es que el miedo al sexo puede superarse. Si es de menor intensidad a través de autotratamiento o consultas. Si fuera de mayor intensidad también puede resolverse con una Terapia Breve Sexual de base científica efectuada por un profesional acreditado, y aclaro esto porque hay muchos que se dicen y no lo son (pseudosexólogos).
Si una dificultad eyaculatoria o la ansiedad sexual se mantiene en el tiempo, una consulta sexológica profesional permite evaluar la situación y definir un abordaje adecuado. Atención presencial en Buenos Aires y modalidad online.