Artículo de sexología

Sustancias químicas en juguetes y objetos sexuales

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QUÍMICOS EN LOS JUGUETES SEXUALES

Los juguetes sexuales están presentes desde la antigüedad, pero la sofisticación que tienen algunos, a veces nos da la sensación de que son objetos modernos y pertenecientes a este siglo. Los hay de diferentes formas y colores, con distintos olores y sabores, con luces intermitentes, movimientos graduables, música y diversos materiales. La difusión y su uso permitido despierta en los seres humanos curiosidad y deseo de compra. Pero es necesario saber que algunos objetos sexuales están hechos de material non santo para nuestra salud; de ahí la importancia a la hora de comprar.

Hay que ser muy cuidadosos en la elección. Algunos juguetes tienen peligrosos suavizantes tóxicos que están prohibidos por sus posibles efectos en el organismo humano. Los FTALATOS se utilizan en el plástico PVC (policloruro de vinilo) para hacerlo más suave y flexible. Numerosas investigaciones han detectado que el uso de estas sustancias en objetos que están en contacto con el cuerpo humano y más aún con las mucosas, traen efectos adversos que afectan al sistema hormonal y también pueden causar problemas en los riñones o dañar el sistema reproductivo e incluso producir células cancerigenas.

Jan Isakson, portavoz de Greenpeace Suecia refiere: “hemos hecho un estudio sobre los diferentes juguetes eróticos que se pueden comprar en internet, y solo uno de cada ocho estaba libre de productos químicos peligrosos. La organización ecologista recomienda usar como alternativa consoladores hecho de cristal, metal, silicona o plásticos libres de los peligrosos ftalatos, que están prohibidos en los juguetes para los niños”. Greenpeace Holanda señala que la producción y uso de sustancias tóxicas debe ser prohibida para todos sus usos y que la industria debe ser obligada a utilizar alternativas no peligrosas.

Las sustancias deben llegar a comercializarse en el mercado solo cuando hayan comprobado su inocuidad y el consumidor cuente con la información clara sobre la composición de los productos.

La información confiable favorece decisiones más cuidadas; ante una dificultad personal, una consulta profesional permite considerar cada situación en particular. Atención presencial en Buenos Aires y modalidad online.