| Artículo"¿De qué se quejan las mujeres?" |
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La queja ha impregnado nuestro hablar. Se ha instalado en el diálogo de amigos, en el correo electrónico, en los chistes de café, en la cola del supermercado –en donde la gente se queja de los aumentos, de la espera, del frío, del calor, etc. –. |
Las relaciones sexuales no han escapado a ello. |
De qué se quejan las mujeres: |
• De que el hombre va “directo al grano” |
Los hombres también la practican, pero en menor escala: |
De qué se quejan los hombres: |
• De que ellas no quieren sexo anal. |
¿Pero qué hay detrás de esto que la gente repite? |
Tiene éxito el lugar común porque no saben pedir. Los estereotipos dejan al ser humano en un lugar fijo. Hombres y mujeres se quejan y se quejan sin darse cuenta de que esto los convierte en víctimas, quitándoles autoridad. Cuantos hombres utilizan el "SÍ, QUERIDA" con tal de no aguantar la queja de su mujer; además dicha queja no permite la madurez de la relación; quita fortaleza emocional y aumenta el resentimiento culpando al otro de lo que no se atrevió a pedir. La contrapartida es el pedido claro y preciso, [te pido X (qué) en tiempo Y (cuando)]. La queja ahuyenta y el pedido atrae. La queja cierra y el pedido abre un abanico de posibilidades. Muchas personas ignoran que la queja provoca malestar y produce enfermedad. Obstruye el crecimiento y obstaculiza todo tipo de relaciones, incluyendo las sexuales. La queja empobrece mientras que el pedido enriquece. Erradicar la queja constituye un gran desafío. A menudo se confunde con el pedido, la gente piensa que pide y en realidad se queja. En las relaciones de pareja es importante abrir conversaciones de sexo, tomarse un tiempo para conversar sobre lo que sienten y como viven su sexualidad. Importante saber que necesitan del otro para mantener o mejorar sus relaciones; obvio que lo que necesitan solo lo pueden hacer a través del pedido y no de la queja -como muchos practican- sin darse cuenta que caen en más de lo mismo. Tomemos, por ejemplo el primer item del listado: "la mujer se queja de que el hombre va directo al grano" La mujer puede abrir una conversación y pedirle determinadas caricias, mimos, besos y acordar en beneficio de ambos un mayor tiempo de juego previo -necesario para que la mujer se excite y lubrique- porque sino, el coito no es bienvenido. |
Hay que abandonar la queja; dejar de insistir en lo que no funciona y focalizarse en el pedido que sí funciona. |
Cuando las parejas comienzan a dialogar sobre este tema y muy especialmente a requerir lo que necesitan en materia de sexo las relaciones mejoran muchísimo; hay cambios notables en su andar sexual. |
Cuando una preocupación sexual genera malestar o limita el bienestar, una consulta profesional permite evaluarla de manera confidencial y personalizada. Atención presencial en Buenos Aires y modalidad online.